martes, 9 de mayo de 2017

SALTO AL VACÍO.

Todo se convirtió en una neblina en mi mente de aquel recuerdo tan perfecto, aquellos sentimientos borraron todos lo detalles. Solo recuerdo una noche, una fecha, una cama y dos cuerpos desnudos pegados y calientes. Solo recuerdo sus caricias, sus nervios y mis miedos.
Muchos miedos, miedo a perder, miedo a la soledad, miedo a no ser lo suficientemente buena. Pero solo con sus caricias todos esos miedos se fueron, se desvanecieron en la oscuridad de esa habitación roja.
Era un gran salto al vacío después de haber fracasado el primer salto, pero de repente me salieron alas y comencé a volar, oh amor, para que caminar si tienes alas.
Me acaricio el corazón, me regalo besos, besos que te dejan sin aliento, besos calientes, besos, besos y muchos mas besos.
Oh amor, donde aprendiste a mirar así, mirada profunda y de completo deseo. Yo te dejo que me mires así todos los días de mi vida, pero mírame, mírame a los ojos y no me pierdas. Sabes calentar con solo una mirada y yo nací caliente.
Un suave beso en el cuello, junto con un susurro de mi nombre, hace que nos perdamos en las sabanas, sabanas suaves como su piel.
Tócame, tócame cada terminación nerviosa, tócame el corazón, tócame todo y no pares nunca.
Un suave cosquilleo sube por todo el cuerpo y hace que se me erice el bello, solo con esa pequeña sensación hace que se me vaya todo el dolor, el dolor de una caída muy grande, ese dolor desaparece y hace que sea feliz, que vuelva a volar y sentirme libre, sin complejos y sin miedos. LIBRE.